Oir es un derecho, no un lujo.

AUDÍFONO EN OREJA

(Publicado en el blog de la Asociación Nacional Síndrome de Treacher Collins). El pasado lunes, 11 de agosto de 2014, llevé a reparar mis dos procesadores auditivos. Ya es mala suerte, lo sé, que mantenga mis dos procesadores durante más de cinco años y que en menos de una semana se me rompan los dos… ¡y en vacaciones! En fin.

Después de preguntar precios para comprar unos nuevos y dejar estos dos de repuesto, porque ya están ahí ahí y fallan, resignarme a tirar no sé cuántos días o semanas sin mis procesadores y apañarme con mi viejito retroauricular, salí del centro audiológico, con las lágrimas al borde del ojo, de impotencia primero, de rabia, de indignación, después.

Cada arreglo me cuesta 720 euros. O sea, que en total voy a tener que pagar 1.440 euros, de los que he tenido que adelantar la mitad. Para más inri, si quería llevar un procesador auditivo de repuesto (el retroauricular que tengo, del año chinpún y que en su momento me costó 500 euros, es un coñazo, la verdad), tenía que pagar un alquiler de 60 euros por cada uno… pero resulta que no tenían ninguno.

.- ¿Y no podéis alquilarme un retroauricular un poco más moderno que el que llevo? .- Lo siento, no alquilamos retroauriculares .- Me respondió la persona que me atendió. Me ofreció dos modelos más potentes, pero descarté esa posibilidad porque en su día ya lo probé a llevar y terminé con la cabeza com un bombo, la verdad. Demasiado.

La chica me explicó que como no tengo seguro, pues claro, me lo tienen que alquilar, que si hubiera contratado el seguro desde el inicio…

.- ¿Pero no tienen una garantía de dos años? .- Si .- Entonces, no veo la necesidad de contratar un seguro mientras el procesador está en garantía, la verdad. Mejor es contratarlo cuando vence la garantía ¿no? .- Cierto, pero entonces el seguro le sale más caro.

¡Aaaaah! O sea, que como no entro en el juego de contratar un seguro que no necesito, me penalizan cuando sí me hace falta… ¡Olé!

No, no tengo seguro. Hace tiempo que eché cuentas y concluí que no me compensaba. De haber abonado el seguro desde que me pusieron los implantes hasta el día de hoy, habría abonado ya 3.800 euros, euro arriba, euro abajo. En estos cinco años y pico, mis procesadores han funcionado más o menos bien y han soportado más de un camarazo sin que nunca les hubiera pasado nada. Bueno, el procesador auditivo me falló poco antes de que venciera la garantía y me lo repararon sin problemas (y sin coste, claro). Desde entonces, todo ha ido más o menos bien.

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MODELOS Y PRECIOS

Ya puestos, pregunté modelos y precios. Por lo pronto, los modelos de procesador auditivo que yo llevo, van a dejar de fabricarlos a partir de enero. Ahora están al módico precio de 3.640 euros (antes estaban por encima de los 5.000 euros). Yo soy bilateral, así que si comprase dos… ¡Tachán! tendría que pagar 7.280 euros. A ver si deciden liquidar el stock y rebajan más el precio, porque son los únicos que estoy dispuesta a adquirir. No serán digitales, pero me apaño divinamente (valga la redundancia) con ellos.

La persona que me atendió, que no era la que siempre me recibe y que es un cielo, por cierto, no perdió la oportunidad de venderme las ventajas del último modelo que había salido al mercado, procesador que ya conocía, por cierto, y que, lo admito, es la releche: Bluetooth, conexión con el móvil sin cables, sonido digital, tecnología punta, oiga. 5.184 euros la unidad.

O sea, que si me diera la locura de comprar dos, la broma me sale a 10.368 euros, cantidad que no te financian a plazos sin intereses, noooooo… no pregunté más. Al llegar a casa, busqué en internet cuánto me costaría un coche nuevo. Por curiosidad. Y vi que un Opel Corsa Tech Edition cuesta 9.000 euros. Es decir, comprarme dos procesadores, que son IMPRESCINDIBLES PARA MI VIDA DIARIA, me cuesta más que un coche nuevo, que, en mi caso, no es imprescindible. ¿Cómo se come esto?  #queremosoir señores.

Y no hablemos de las ayudas… en Madrid, o cobras un sueldo ínfimo que no te da para pagar las facturas o no tienes ayudas… ¡y primero hay que adelantarlo, ojo! Primero pagas, luego pides la ayudas, y después, a esperar a que te la concedan. Porque, claro, lo mismo no hay fondos para eso, aunque sí para rescatar a la banca, socializar pérdidas y privatizar beneficios

El caso es que me acordé de que la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales debatió una Proposición No de Ley sobre la gratuidad de implantes osteointegrados el miércoles 12 de marzo de 2014. La iniciativa, del Grupo Parlamentario Socialista, fue rechazada por 17 votos a favor y 23 en contra.

En el debate de esta PNL, la diputada del PP Pilar Marcos Domínguez argumentó: “Tanto los implantes auditivos como la renovación de los componentes externos forman parte de los servicios comunes que facilita el Sistema Nacional de Salud”. Eso sí, añadió, “no debemos olvidar que España es un Estado de las autonomías y por tanto es competencia de cada una de las comunidades autónomas la gestión de las prestaciones sanitarias”.

Aaaaaaaamiga ¿pero la Constitución no dice que todos los ciudadanos somos iguales ante la ley? ¿Por qué he de tener más o menos prestaciones en función de la Comunidad Autónoma en la que nazca o viva?

DISCRIMINACIÓN Y ABUSO

Pues que se unifique todo y que los procesadores, sean de la marca que sea, Y SU REPOSICIÓN, igual los audífonos, los tratamientos ortodoncicos por malformación mandivular, y todos los gastos que las personas con discapacidad y enfermedades raras tenemos que afrontar también entren en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. Porque la asistencia sanitaria no es un lujo, es un derecho, porque al obligarnos a pagar como un artículo de lujo algo que es una necesidad imprescindible para nuestro día a día se nos está discriminando por razón de nuestra discapacidad. ¡Y yo empiezo a estar harta, haaaaarrrrrta! Por eso, apoyo campañas como esta impulsada por Marcos Lechet.

¿Qué dice la CONVENCIÓN de la ONU sobre LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD? Artículo 26.3, entre otros.

No debería hacer falta acudir a los tribunales para algo que es de cajón, que se sustenta en el principio de solidaridad en el que se asienta el Estado de Bienestar. Recuerdo una noticia que me alegró mucho conocer: “La Justicia obliga al Estado a pagar unos audífonos osteointegrados a una niña”. Los tribunales establecieron que no poner medidas para evitar el aislamiento inherente a la sordera contraviene los derechos fundamentales recogidos en la Constitución. Pero fue en Canarias. Ya sabéis, “no debemos olvidar que España es un Estado de las autonomías y por tanto es competencia de cada una de las comunidades autónomas la gestión de las prestaciones sanitarias”.

Pues eso. Ya está bien de tanto abuso. Yo, como muchas personas con enfermedades raras y con discapacidad, no elegí nacer con Treacher Collins ni sorda, y se me/nos penaliza por ello a la hora de buscar las ayudas técnicas o tratamientos que necesitamos. Además de cornudos, apaleados. Ya está bien de tanto abuso.

APUNTESVicky Bendito