80 millones de personas con discapacidad malviven en África

Niños de color en Liberia jugando

- Si no reciben ayuda, la minoría más grande del mundo está abocada a sobrevivir de la mendicidad. - Pese a la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, pocos son los proyectos que ayudan a este colectivo

- Lo que no hacen las administraciones africanas lo hacen varias ONG, que facilitan educación y medios de vida a estas personas

Madrid,1 de agosto de 2008.

Según datos de Naciones Unidas, en el mundo hay más de 600 millones de personas con discapacidad (el 10% de la población mundial), de los que 80 millones malviven en África, un continente sembrado por la miseria, el hambre y los conflictos bélicos de diversa índole, y donde tener un hijo con este tipo de problema es considerado una carga y un castigo.

Para Naciones Unidas, "es directo y fuerte el vínculo que existe entre la discapacidad, por un lado, y la exclusión social, por otro".

Hasta el pasado 3 de mayo de 2008 no entró en vigor la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, un tratado global específico que atiende las necesidades de las personas con discapacidades, que, afirma la ONU, "conforman la minoría más grande del mundo".

Los Estados que se adhieren a esta convención se comprometen a adoptar y aplicar las políticas, leyes y medidas administrativas necesarias para hacer efectivos los derechos reconocidos en este texto y derogar leyes, reglamentos, costumbres y prácticas existentes que constituyan discriminación.

De los 53 países que hay en África, 31 han firmado esta convención, suscrita por un total de 129 Estados repartidos en todo el mundo. Sin embargo, las que sacan adelante a las personas y niños con discapacidad en este continente son las ONG en un trabajo silencioso del que apenas se habla.

La citada convención reconoce la importancia de la cooperación internacional para mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad en todos los países, en particular en los que se encuentran en vías de desarrollo, dado que la mayoría de ellas vive en condiciones de pobreza, por no hablar de las mujeres y niñas discapacitadas, que sufren un riesgo mayor de discriminación.

La Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) financia con 380.227 euros un proyecto específico para personas con discapacidad en África, concretamente en Liberia, y que está dirigido por las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, que están presentes en este continente desde 1959.

LIBERIA

Esta congregación, que tiene como misión la asistencia integral de los enfermos mentales y de las personas con discapacidad psico-física, trabaja en Camerún, Congo, Ghana y ahora en Liberia, donde trabajan por los niños con discapacidad física.

Desde 1966 tienen en la capital de Liberia, Monrovia, el centro de rehabilitación Benito Menni, con capacidad para 40 niños, que tiene tres actividades fundamentales: un centro de rehabilitación infantil, un ambulatorio y un taller ortopédico.

En el centro, que cuenta con la colaboración del único cirujano ortopédico residente en Liberia, los niños reciben, además de la rehabilitación, escolarización durante su estancia y pueden entrar en un programa de apadrinamiento.

Por otra parte, desde diciembre de 2007, la Aecid financia con 275.000 euros un proyecto en Senegal para la "Prevención de riesgos de exclusión y analfabetismo de los niños con discapacidad en Casamance".

Este proyecto pretende, entre otras cosas, facilitar el acceso a la educación de los niños discapacitados y de otros chavales en situación de riesgo, sensibilizar a padres y profesionales sobre la formación de estos críos, desarrollar actividades extraescolares para una mejor socialización de los críos,

Pocos son los proyectos que se desarrollan en África orientados específicamente a las personas con discapacidad. La mayoría de ellos están impulsados por ONG.

Así, Save The Children-España está presente desde 1997 en Marruecos, donde actualmente desarrolla la segunda fase de su actuación sobre la población infantil discapacitada.

CENTRO EDUCATIVO

Esta ONG colabora en este país africano con la Asociación Hanan, fundada hace 39 años con el objetivo de cuidar a los niños con discapacidad física, mental y auditiva. El centro educativo de esta asociación cuenta también con la financiación de la Aecid.

Según datos facilitados por Save The Children, se estima que en Marruecos existe un millón de niños en edad escolar con alguna discapacidad física, de los que algo menos de 6.000 están inscritos en el sistema educativo.

La situación de los menores discapacitados psíquicos "es aún peor", afirma esta ONG. De los 350.000 que se estima hay en Marruecos, tan sólo 1.200 son atendidos en centros especiales, "que carecen en la mayoría de los casos de personal cualificado".

La mayor parte de estos críos no sólo no recibe ningún tipo de educación formal, sino que además sufren el rechazo de sus propias familias, que se avergüenzan de mostrar a sus hijos. Así, se han dado casos de niños "encerrados en sus casas o incluso compartiendo las cuadras con los animales".

Por su parte, Solidaridad Internacional apoya en Mauritania el trabajo de la Asottiatión Mauritanie pour les Hadicaup Mentaux (Asociación Mauritana de Discapacitados Mentales), cubriendo las necesidades educativas, sanitarias y alimentarias de 160 niños con discapacidad.

"De otra forma, dada la deficiente atención estatal estarían, o bien escondidos en sus casas o en la calle pidiendo limosna", dice esta ONG.

La citada asociación mauritana trabaja en la construcción de un centro para la formación profesional y de 3 nuevas aulas en el Centro Educativo de Nouakchott. Además, financia un curso de Formación Profesional para 40 alumnos.

POR UN MAL PARTO

Los niños con los que trabajan tienen discapacidad mental, en su mayoría consecuencia de dificultades en el parto. Para Solidaridad Internacional, la sociedad de Mauritania carece de una "cultura de integración que se va consiguiendo poco a poco, ya que hasta hace poco tiempo las familias sentían vergüenza y escondían a los chicos".

A juicio de esta ONG, en África se presta poca atención al mundo de la discapacidad debido a las "necesidades perentorias" de este continente, como "la escasez de recursos alimentarios, la alta tasa de desempleo o la  deficiencia de los servicios públicos".

Asimismo, considera que el mundo desarrollado, el de los países ricos, peca de opinar que son las administraciones públicas africanas las que deben hacerse cargo de estas cuestiones. Así, los unos por los otros, la casa sin barrer.

Por su parte, la ONG Solidaridad, Educación, Desarrollo (SED), tiene cuatro proyectos específicos para personas con discapacidad en África, concretamente en Costa de Marfil, Malawi, Chad y Tanzania.

En Costa de Marfil, SED tiene un proyecto para crear redes sanitarias para la prevención y atención de úlcera de buruli, una enfermedad provocada por un microorganismo que pertenece a la familia de las bacterias causantes de la tuberculosis y la lepra y que produce amputaciones.

Además, SED quiere poner en marcha un sistema de pequeñas actividades productivas, de manera que los afectados puedan abrir pequeñas tiendas en sus distintos poblados de origen. Los beneficiarios iniciales de este proyecto son 10 personas adultas, aunque no se descarta ampliarlo a más gente, según el éxito de la iniciativa.

MICROEMPRESAS

En Malawi, SED apoya al hermano marista Patrick Bwana, quien desde finales de los años 90 desarrolla un programa de formación ocupacional y microempresas para personas discapacitadas en la zona de Mtendere.

Allí, la asociación Handicapped and needed (Discapacitados y Necesitados) ofrece alternativas laborales a alrededor de una treintena de personas, que aseguran fuentes de subsistencia a través de la venta de productos.

En Chad, SED tiene un proyecto en Koumrá, donde ayudan a unas 40 personas con discapacidad física ocasionada en muchos casos por poliomielitis y cuyo único medio de transporte son las sillas de ruedas, los triciclos y las bicicletas.

El proyecto consiste en rehabilitar las bicicletas, conseguir repuestos para los arreglos, enseñarles a mantener y reparar sus bicicletas, facilitarles la movilidad y dotarles de mayor autonomía e independencia.

En Tanzania, una de sus cooperantes, Nereida Ruiz, está iniciando en Masonga labores de apoyo a un pequeño grupo niños con problemas audivitos. Aunque "aún no se ha materializado en ningún proyecto concreto, esperamos desemboque en un programa de atención estructurado", dice SED, que recuerda que "la discapacidad acorta muchísimo una esperanza de vida" que en los países africanos es "de por sí, muy baja".

De niños con discapacidad auditiva se ocupa también la ONG ECOSOL-Sord, que tiene dos colegios específicos para ellos, el Andimi, ubicado en Kinshasa (República Democrática del Congo) y con capacidad para 80 alumnos, y el Effetah, en Tánger (Marruecos), para 40 chavales. El programa de apadrinamientos cubre los gastos de transporte, comedor y material escolar.

Manos Unidas trabaja en Camerún, con la la Fundación Bethléem de Mouda, y en Etiopía, con Salu Self Help Blind and Handicapped Association.

La Fundación Bethléem de Mouda tiene un complejo importante que emplea a más de 110 personas, con 10 talleres de formación y capacitación profesional, una granja escuela, un orfanato, un asilo para niños sordos y también para críos con discapacidad motriz, un molino de mijo, un taller de fabricación de bombas para pozos, y otro para fabricación de triciclos para discapacitados.

AYUDARSE UNOS A OTROS

En Etiopía, la asociación Salu Self Help Blind and Handicapped Association, fundada en 1996 por iniciativa de varios discapacitados está dirigida por una persona ciega, Wondimu Asfaw. El objetivo es ayudar a otras personas con minusvalías a afrontar su situación para ser autosuficientes e independientes.

Manos Unidas coincide con las otras ONG consultadas por Servimedia en que "las posibilidades de integración social de estas personas en África son casi nulas, por lo que la mayoría deben dedicarse a la mendicidad para sobrevivir".

Dado que apenas tienen la oportunidad de formarse y ganarse la vida, las personas discapacitadas etíopes son analfabetas. Cuando no son abandonados, muchos de ellos, que sufren ceguera por tracomas o cataratas, o han sufrido la polio o la lepra, o una amputación por una mina antipersona, son explotados.

La asociación Salu Self Help Blind and Handicapped Association les ofrece una salida, ya que su centro imparte cursos de confección de escobas y cepillos, de artículos de madera y metal, de cestería, de prendas de punto y costura, así como de cría de gallinas.

"Muchas de las personas que se han formado en la asociación han montado su propio negocio familiar y otras han encontrado trabajo remunerado en una empresa o en una fábrica", afirma Manos Unidas, que cifra en 394 el número de personas discapacitadas que se han instruido en este centro, logrando la mayoría de ellas mantener a sus familias con su trabajo.

Para Manos Unidas, que entre los proyectos diseñados para los próximos cuatro años se encuentra uno para enseñar a las personas ciegas a leer y escribir en braille, en el mundo de la discapacidad en África "todo está prácticamente por hacer".

A juicio de esta ONG, "la atención que se presta a estas personas en la mayoría de los países de África es inexistente" y "sólo ahora parece que está habiendo un poco de reacción por parte de los Gobiernos, que parecen estar dándose cuenta de que estas personas existen".

PABELLÓN DE FISIOTERAPIA

Además, según informó esta ONG a Servimedia, en el hospital general de Bukavu, en la República Democrática del Congo, se está construyendo un pabellón de fisioterapia, reeducación y rehabilitación para atender a personas con discapacidad causadas, en su mayoría, por accidentes de tráfico y heridas de guerra.

Por su parte, Cáritas tiene en Sudán un proyecto para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad, entre ellas, con ceguera.

Según el informe sobre el Estado Mundial de la Infancia 2006, que anualmente publica la Agencia de Naciones Unidas para la Infancia, Unicef, "en el mundo hay alrededor de 150 millones de niños y niñas con discapacidades, la mayoría de los cuales afrontan la realidad de la exclusión".

"La gran mayoría de los niños y niñas con discapacidades en los países en desarrollo no tiene acceso a ningún tipo de servicio de rehabilitación o apoyo, y muchos no pueden recibir una educación oficial", afirma Unicef.

En numerosos casos, los niños con discapacidad "viven retirados de la esfera de la comunidad" y suelen carecer de la atención que requieren. Cuando se toman medidas en favor de ellos, "a veces se les segrega en instituciones".

Dice Unicef que "muchas discapacidades se pueden atribuir directamente a las privaciones de bienes y servicios esenciales, especialmente durante la primera infancia". Además, la falta de atención prenatal aumenta el riesgo de discapacidad.

LA GUERRA

A esto hay que añadir que "las minas terrestres y los restos de explosivos siguen hiriendo o discapacitado a los niños incluso en los países donde ya han terminado los conflictos".

Unicef concluye que, "independientemente de la causa, los niños y niñas con discapacidades necesitan una atención especial".

(SERVIMEDIA) 01-AGO-2008 VBR Nota: Este reportaje, mi trabajo favorito, al que más cariño guardo, lo realicé durante mi paso por la sección de sociedad de Servimedia. Se distribuyó el 1 de agosto de 2008 y se publicó en El Mundo y en el número 244 de la revista Perfiles, de la ONCE.